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martes, febrero 24, 2004
No me apetece hacer nada, de nada de nada. Bueno sí. Ir de compras (pero por la mañana). Levantarme y no quitarme el pijama en todo el día. Ir al cine los viernes. Salir los sábados. Tomar café los domingos. Ver la tele después de cenar. Leer. Hablar con gente en mi casa. Jugar a las cartas. Jugar en sí. Abrazar, acariciar, cantar. Ver a mi familia toda junta.
Lo que ahora en serio no me apetece es lo que tengo que hacer. Empezar a estudiar casi ya, o por lo menos a organizarme, mucho antes de haber podido descansar del tute anterior. Llegar a casa a las 15.30 y terminar de comer a las 16.10. No poder despertarme de la siesta. Verle bajo presión. O no verle. O verle mal. Despertarme mucho antes de tener clase. Llegar demasiado temprano o demasiado tarde a clase. Sentirme perdida. Comprar muchos libros para clase. Sentir que este cuatrimestre es una mierda. Saber que tardaré en tener coche.
Yo quería que acabaran los exámenes porque lo que venía iba a estar bien. Pero creo que una leche.
Africa 9:13 p. m.
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