The blower's daughter

     

domingo, marzo 28, 2004

 



Ayer estuve viendo los primeros cuatro capítulos de CandyCandy (gracias Ramón!) y pensé que no me gustaría ser niña ahora.

No es lo mismo llegar a casa después del colegio para ver los dibujos animados (que normalmente hablan de amor, de huérfanos, de animalitos...) que llegar a casa para merendar viendo los reality-shows (que hablan de otro tipo de amor, otro tipo de huérfanos y otro tipo de animalitos...). No me gusta esta época. No para mí, sino para con el mundo entero. o creo que dentro de unos años se recuerden como "los felices años cero" (porque no hay decena). Estuvieron los felices 20, los felices 60, los innovadores 70, los 80 de la movida, los 90... ya empezaron a decaer. Pero ahora nos tendremos que conformar con que nos recuerden como la edad de la dependencia, la era de internet. Ahora los que más dinero amasan tampoco son los más felices, porque trabajan 25 horas al día. Los que trabajan 8 horas no tienen ganas de hacer mucho el resto del día.

Luego hay otras personas como yo que se limitan a ver todo lo que desean en un escaparate de una tienda a la que tienen prohibida la entrada. En ese escaparate está mi mejor amigo, mi otro yo, un perro, un coche, música, cine, libros y otras tantas cosas que me quieren y que quiero. Pero lo que parece ser es eso, que tiene reservado el derecho de admisión.