The blower's daughter

     

domingo, mayo 16, 2004

 
Es domingo otra vez.

Ayer por la tarde fui a ver la exposición de los Faraones de la Lonja, porque la quitaban hoy. Iba a ir sola, sin importarme, porque para esas cosas no hace falta nadie... Pero al final me fui con mi primo. Por la noche y para no perder la tradición, mis amigos y yo vimos Eurovisión en mi casa, comiendo patatas fritas y sandwichs y puntuando a los cantantes en una libreta. Pero este año, por una vez, acertamos quién iba a ganar. Me encanta quedar con mis amigos para hacer estas cosas. Ver la tele y eso. Me gusta hacer cosas cotidianas con ellos. Y además siempre me rio un montón. Les quiero.

Hoy es domingo. Cuando era pequeña, los domingos significaban que mis hermanos se leantaban tarde, pero yo pronto para ver la tele. Que íbamos a la bodega del barrio para comprar la coca-cola de los domingos y el periódico. Comíamos huevos fritos con patatas. A veces mi padre se iba al campo por la mañana y al mediodía volvía a por nosotros y entonces pasábamos el día en el campo que hoy es mi casa. Había veces que mis hermanos se venían al campo en el autobús de las 15:00. Otras veces mi padre trabajaba todo el domingo y nosotros en casa comprábamos pollo asado, porque a mi padre no le gusta mucho.

Después los domingos empezaron a significar llevar a mi hermano a Renfe. Ir a Torrellano a comprar el periódico y almorzar. Yo jugaba con mis perros y hacía barro. Me subía a las oliveras. A veces venía una amiga que cada quince días estaba aquí con su padre. Era pesada, pero yo hacía algo con mi vida. Domingo sí domingo no yo estudiaba para un examen de historia.

Más tarde los domingos significaban el día que no veía a Ramón. El día que yo llegaba a casa antes de comer porque me había quedado a dormir en casa de Davinia. El día que podía tirarme 8 horas navegando, en el IRC, jugando al parchís.

Poco a poco lo mejor de los domingos se ha convertido en ver 7vidas. Me gustan los domingos de invierno cuando enciendo la chimenea por la mañana y leo y adelanto cosas de clase. Cuando me levanto pronto para ver Hamtaro. Y por la tarde asamos castañas. Me gustan los domingos de verano cuando me voy con Ramón a tomar algo a la plaza de los Luceros, cuando me voy a la Fnac, incluso al cine. Cuando los domingos son más alegres que nunca. Los mejores domingos del año.

Y hoy me jode que sea domingo. Mañana será un lunes más. El primer lunes de una serie de aproximadamente 7 lunes a los que voy a odiar. Todos, todos ellos.

Odio los domingos, odio los lunes. En época de exámenes odio todos los días de la semana que no me permiten tirarme una hora de reloj mirando por la ventana...

Vaya un post largo, aburrido y melancólico. Enhorabuena si habeis llegado hasta aquí.