The blower's daughter

     

miércoles, mayo 12, 2004

 
Parece que Blogger ha reaccionado. Ahora resulta fácil tener coments y eso. Pues menos mal.

Hoy posteo un relato de Sergio acerca del futuro personal. El futuro personal es algo en lo que piensas mucho mientras estás de exámenes y quieres mandar todo a tomar por culo. Piensas en un futuro personal bello, con dinero y amor. Piensas en un futuro en el que haber tenido que examinarte de IntroducciónALaComunicaciónSocial ya no importa nada. En el que puedes ir y comprarte una camiseta de Custo. Y mira que no sé por qué me da la impresión de que dentro de unos años echaré de menos tener que examinarme de IntroducciónALaComunicaciónSocial...

En fin, ahí va el relato de Sergio.

Llegó a casa cansada de trabajar, cansada pero contenta. Llevaba no menos de un año en esa empresa, esa gran empresa por cuyo puesto había luchado, y en esos pocos meses había conseguido ganarse al presidente y a todos los jefes de departamento, excepto a la de administración, que le miraba siempre con ojos afilados.

Dejó las llaves en el recibidor y se preguntó por qué aún seguía allí esa foto con aquel chico del que estuvo terriblemente enamorada, si hacía tiempo que todo aquello había pasado. Prefirió que la foto siguiese allí como recuerdo de una felicidad que jamás volvió a sentir, pero eso no la entristeció ya que ahora sentía otros tipos de felicidad que por el momento quería seguir sintiendo.

No tardó mucho en hacerse la cena para poder sentarse en el sofá y ver la televisión, cosa que a ella le encantaba. Cuando encendió la televisión ponían anuncios, y no cambió de canal. Se rió con un anuncio, con otro se quedó bastante indiferente, y con otro se preguntó como había gente capaz de crear tan mala publicidad. Hasta que de repente un anuncio la dejó sin parpadear, casi sin respirar. Llevaba mucho tiempo sin escuchar esa canción extraña que poca gente conocía, y se extrañaba de que esa melodía le sonaba de algo.

Cinco anuncios después ella seguía boquiabierta, hasta que el ruido del teléfono la hizo volver en sí. Al otro lado de la línea, una voz que llevaba sin oír mucho tiempo, una voz que se alegraba de volver a escuchar, entonces supo a quién le gustaba tantísimo esa canción. La voz del otro lado de la línea dijo:

-Afri, lo he conseguido.


Una de las cosas por las que no me gusta quedarme en la sala de ordenadores de la universidad es porque tengo enfrente a dos novios comiéndose a besos (la envidia me corroe!), ocupando el sitio que antes tenian tres locas erasmus gritando en su idioma, y a mi izquierda tengo un tipo que no para de reír con los forwards en cadena que le envían sus amigos... He dicho que no me gusta. Aunque quizá sí.

Me voy. Lazarsfeld y Merton me esperan en la primera planta de la uni, junto a Lasswel, sus paradigmas y su
puta madre
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