The blower's daughter

     

miércoles, agosto 04, 2004

 
Desde que un buen amigo me aconsejara que cuidara una amistad usando como metáfora una maceta, muchas veces pienso que mis relaciones con las personas son como si cada una de ellas fueran macetas, agrupadas en jardines, a las que yo tengo que regar, cuidar. Y cada una te da un flor. Las hay perennes y caducas, las que ncesitan agua todos los días y las que pueden sobrevivir ellas solas.
Hay macetas a las que riego poco sin saber por qué, porque en verdad son macetas que me dan flores muy bonitas, las mejores. Esas macetas no suelen tenerme en cuenta que muchas veces no las riegue, pero tengo miedo de que un día vaya a buscarlas y esten muertas (justo esta fue la metáfora usada por mi amigo). Sin embargo cuando las riego todo va bien, todo es maravilloso, y a pocas gotas de agua que les eche ellas ya me dan la flor más bonita de todas.
Otras macetas las riego más menudo, pero aún así las riego poco. Pero es lo que ellas quieren, lo que necesitan. Son las macetas que siempre están ahí y siempre estarán porque sí. Son esas que cuando las ves el conjunto de flores es alegre, más alegre que bonito. Macetas agrupadas en un mismo jardín, así que cuando riegas a una, las riegas todas.
Las macetas más recientes, las que acabas de adquirir, son esas que a veces más te apetece regar porque no sabes qué flor te van a dar. Sientes a menudo que es la flor más bonita y más alegre, pero no es así. Es sólo la emoción de la novedad. Las flores que te den son igual de bonitas que todas las demás, pero ahora las quieres regar mucho para saber hasta donde pueden llegar.
Luego están otro tipo de macetas que no las riegas sencillamente porque no puedes, porque físicamente es imposible. Sucede que esas macetas son las que más te apetece regar en ocasiones, las únicas que te dan la flor que necesitas en cada momento, las únicas que siempre sabrán de qué color tiene que ser la flor que saquen para hacerte feliz. Estas macetas son conscientes de que no puedes regarlas a menudo, auqnue quieras, y no te lo tienen muy en cuenta. A veces sientes que esa maceta tambien quisiera regarte a ti mas a menudo. Y te duele no poder verla todos los días y tener que consolarte con regarla una vez al mes, o quizá un par al año.
Hay macetas a las que riegas a distancia, gracias a las nuevas tecnologías. Macetas con las que sueñas poder algun dia regarlas de verdad, aunque solo sea por un momento. Pero de una manera u otra sabes que no se morirán mientras sigas intentando que esa dosis diaria siga siempre ahí.
Y macetas que sólo ves en escaparates. Que te mueres por regar y por oler y tocar, pero que lo único que haces es ver su flor día a día, a veces también gracias a las nuevas tecnologías.
Por último está esa maceta grande grande, la que sin pertenecer a ningun jardin pertenece a todos, la que unos días parece que se muere y otros te da la flor más bonita, la más alegre, la única flor que te pone los pelos de punta, y la única flor que sientes que te escucha. Aunque otros días piensas en quitarle toda la tierra al tiesto.
Sucede a veces que quisiera tener tiempo para poder regarlas a todas ellas. Tanto a los jardines lejanos como a los cercanos, tanto a los que me agradecen los cuidados como a los que no. Sucede que tengo el agua limitada y ya no sé como repartirla sin miedo a que algunas de esas macetas me esperen muertas cuando yo llegue a regarlas. Espero que puedan resistir sin agua sabiendo que si no las riego es porque, por una razón u otra, no puedo.
De todas maneras deseo que les conste que a todas ellas las quiero, más, menos, qué mas da. Pero sin esas macetas es que no soy yo, no soy nada...



"...eso que adoro, que es mi tesoro: despertarme y encandilarme cada mañana de ..."