The blower's daughter

     

martes, abril 26, 2005

 
Hala. Con lo que me costó hacerla vosotros veis mi Contra por narices. A baja calidad, pero es que si no pesaba mucho.

Me he comprado un helado rosa de chicle y he hablado cinco minutos con un moro y la heladera, que hablaba francés. He paseado feliz con mi helado y lo he saboreado hasta la última gota. Creo que Alicante sí que me gusta. Ahora sí. Y si encontrara un buenísimo trabajo y una estupenda casa no creo que me fuera. Pero sé que me iré. En otras ciudades también habrá helados rosas de chicle, y más cosas.

Y vaya donde vaya podré hacer un batido tan estupendo como el de anoche antes de ir a dormir: fresa, plátano, yayitas, miel y leche. Vale, me copié la receta de Pedro, pero me salió genial.

Hoy, aparte de sufrir mi primer atasco de media hora y bailar en el coche bajo la mirada de la policía que descubrí después, también me he acabado Momo. Precioso. Todo el mundo que me dijo que ese libro "te va a gustar, Afri, por como eres" tenía razón.

Y ahora una ducha fría, que la necesito.