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domingo, mayo 22, 2005
Lo necesitaba.
Necesitaba ser feliz al menos por momentos. Necesitaba poder pensar que todo giraba en torno a mí. Necesitaba gritar, bailar, saltar...
Necesitaba una noche como la del viernes.
Nervios, muchos. Ganas, muchas. Retortijones, más.
Rebe y yo llegamos a Cormorán y nos situamos estratégicamente... tan estratégicamente que vamos a caer al centro de un círculo de parejas comiéndose la boca. Huimos. Y cogimos un sitio menos estratégico, pero genial también.
Estrella de la muerte, Vambora... así muchas más. TheBlower'sDaughter [!!!] con temblor de piernas, pasando por M y Bang!Bang! de NancySinatra [BSO KillBill]. Un tracklist de 26 canciones que tengo en mi poder. Dos horas de concierto.
El mejor concierto de mi vida, sí.
Pero es que después... Después dejaron entrar al camerino. Hablamos con Amaro, con Carlos, abracé a Ivan... Quedamos patéticas entre unas cosas y otras, pero eramos felices.
Muy felices bailando Pulp en Cormorán vacío. Muy felices aplaudiendo a Amaro cuando salía del camerino y Rebeca le grita "Skoll!".
Felices en el bar de viejos donde fuimos luego y Amaro dijo que tenía calor y se iba fuera. Y nos gustaron sus zapatillas. Y las miradas se cruzaban...
Y Rebe y yo nos queríamos morir...
Qué felices, tan felices, que felices qué caras más tristes... No. Caras tristes no. En verdad no nos podíamos quitar la sonrisa en el tren.
Y un hombre nos contó que en noviembre se va a Kiev a adoptar a un niño. Apuesto a que Rebeca pensó lo mismo que yo: qué entrañable este hombre, pobrecillo... y [automáticamente en nuestro cerebro] qué majo Ivan, Amaro, Karlos, el boli plateado,...
Eso. Lo necesitaba.
Dia 11, más.
Africa 3:09 p. m.
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