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miércoles, mayo 18, 2005
Si ya sabía yo que lo que me pasaba ayer, me pasaba ayer. Hoy poco a poco se ha ido apagando esa furia que tenía anoche cuando me acosté. Bueno, cuando me bajé al comedor a ver el reportaje acerca de LolaFlores, que a mí esas cosas siempre me han gustado. Y la verdad es que... yo no, pero mi madre se emocionó y todo. Y hasta Raquel me ha dicho que lloró. Bueno, yo no lo veo para tanto, pero me pareció "un buen trabajo por parte del director", como ha dicho el colaborador ese de ATuLado que no me gusta nada. Parece que esté enfermo, lleve peluquín... y es feo, muy feo.
Aparte de esto, ya sólo me queda un papel que entregar de la Erasmus. Estoy de ApplicationForm, LearningAgreement y ConveniosFinancieros... He mentido. Acabo de caer. Todavía me queda hacer cola en el InsitutoDeLaSeguridadSocial e ir al IVAJ a ver a ese hombre que era muy simpático.
Qué fácil es hacer las cosas cuando quien las hace es simpático. Ojalá todas las personas que trabajan frente al público fueran tan simpáticas como el copistero de enfrente de mi universidad. Pienso.
Se ve que conduzco mejor, pese a los rayajos que le hago a mi coche, porque antes veinte ecus me duraban cuatro días y me han durado esta vez una semana. O eso, o milagro, que tal como me va la vida y como va a mi alrededor, no me vendría mal, oiga, que algún santo se acordara de mí.
Mis pastillas de Valeriana me miran desde la estantería del frigorífico. Yo soy así, guardo ahí mis medicamentos. Van a morir, mañana empiezo a tomármelas de nuevo.
Google es Dios. Pero mi trabajo de DocumentaciónInformativa no se debería hacer con Google. Así que si alguien encuentra algo, lo que sea, de IngmarBergman que no esté en internet [véase artículo en revista, libro, biografía,...] que me lo haga saber.
Es la primera vez en mi vida que tengo tan poco tiempo.
Me quedan tres semanas de clases en español.
Africa 10:19 p. m.
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