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jueves, mayo 12, 2005
Me ha llamado un número desconocido al móvil. Después de dos llamadas que no he podido responder, a la tercera ha sido la vencida. "¿Sí?" "Perdón".
Sin preguntar por nadie me dice "Perdón".
Y su voz me ha encantado.
Pero yo creo que nadie me ha hecho así nada malo, que no tengo nada que perdonar a nadie [más bien sería al revés]. Y he empezado a pensar en quién podía ser esa persona que me llamaba sólo para pedirme Perdón. Todo el tiempo que he tardado en freír patatas, hacer lomo a la plancha y lavar, cortar y aliñar tomate, lechuga y cebolla, todo ese tiempo, pensando en a quién tengo yo que perdonar por nada.
Seguro que no era más que alguien que se ha equivocado y se ha dado cuenta en cuanto ha oído mi voz. Pero prefiero pensar que no era así.
He leído en blogs historias de gente a la que le llaman con número oculto y le ponen su canción favorita. A la protagonista de AmorCuriosidadProzacYDudas le llamaban y le ponían una canción que suponía mucho para ella. Pero a mí nunca me ha pasado eso.
Claro que todos los días espero que me pase.
Así que como no me pasa nada, prefiero magnificar mi cotidaneidad, ultimamente demasiado cotidiana.
Que para pensar en papeles, prácticas, gentes, viajes, proyectos u obligaciones y además torturaros a vosotros con ello... pues siempre hay tiempo.
Africa 6:41 p. m.
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