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sábado, junio 18, 2005
Estábamos tan convencidas de que íbamos a suspender LenguajePublicitario que alargamos el almuerzo una hora hablando de las parejas. De lo díficil que es encontrarla y, luego, mantenerla.
Cuando has estado tanto tiempo acompañada y en unos años tan clave en tu vida, y de repente estás sola, piensas que cualquier amigo de un amigo puede ser el chico, que cada noche que sales lo puedes encontrar, que en cada concierto que asistes estará él, ... Luego hay otros días en los que te ves así, sola, hasta por lo menos dentro de cinco años.
Te sientas al lado de un chico que no conoces de nada en la biblioteca y no te importa quien es. Y sientes el impulso de acercar tu mano a su mano, de tocar su pierna por debajo de la mesa. No es que el chico te guste lo más mínimo, pero es que son cosas que se echan de menos.
Y la gente me habla de sus relaciones de pareja y siento envidia, sana, pero envidia al fin y al cabo. Yo no duermo la siesta con nadie, ni provoco situaciones absurdas para poder estar más tiempo con él.
Voces en mi interior. "Pues ya verás cuando empiecen a pasar los años". "Vuestra relación me gustaba mucho". "Llevo un año sola y no he aprendido a estar así". "Una chica como tú no tendrá problemas". "Qué peligro. Una chica como tú ahora suelta". "Hay que promocionarse".
Mañana perdida.
Africa 2:33 p. m.
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