The blower's daughter

     

viernes, julio 15, 2005

 


Me apetecía hacer un viaje así.

"A mí no me pongas chunta-chunta, ¿eh?".
No sé que se pensaría mi madre que íbamos a ir escuchando en el coche de camino a un concierto de YannTiersen. Le puse FranceGall.

Murcia-Cartagena. Murcia-Cartagena. Murcia 75. Cartagena 88. Peaje... 2.75€

"Qué aburrido es viajar por autopista"
"A las 20.45 llegamos".
"¿Otro peaje?" 2.75 €
"Oye, si acabamos de pagar hace unos 20km. Sale carillo ir a Cartagena".

Y FranceGall sigue sonando. Da de sí, da de sí.

Y por fin, Cartagena - Centro Ciudad. Y allá vamos mi madre y yo.

"Preguntale a esta buena mujer"
"Perdón, ¿el auditori ParqueTorres?"

Y a partir de aquí vienen una serie de indicaciones por las que llegamos pronto a un sitio que nos prometen está cerca del Parque Torres. Así que aparcamos. Solo 15 minutos tuvimos que andar para llegar al ParqueTorres. Con parada en bar de moros incluido.

21.30 y mi madre y yo en la cola. Abren a las 22.30. Y ahora qué hacemos. Me muero de hambre, el restaurante del parque está cerrado. Si nos vamos la cola se va a llenar.

"Mamá, quédate que me voy yo a comprar algo".

Y tengo que llegar hasta la playa a un chiringuito, para tomarme un pincho de tortilla rápido y llevarle a mi pobre madre un helado y una botella de agua. Y cuando llego me la encuentro casi llorando, porque mi móvil no le daba señal. "Es que una ya se piensa lo peor".

Algo ha dicho algún inútil para que todo el mundo de repente se avalance hacia el principio de la cola donde estamos las Áfricas como unas campeonas. Y entre empujones donde yo creía que iba a perder a mi madre aparece Yann y su equipo. Y yo sólo acierto a apretar el hombro de mi madre. Está ahí. Si alargo el brazo, le toco.

Abren.

"Tu corre, que ahora voy. Cójeme un sitio".

Y corro y corro hacia la primera fila de un anfiteatro romano, precioso. Los chicos andaluces de la cola se sientan al lado de mi madre y de mí. Y voy a por un RedBull. Hay mojitos y caipirinhas. Pero aquí una tiene que conducir.

Y sale Yann. Él y un acordeón. Precioso. Mi madre se quiere morir. De emoción, claro. "Ahora es cuando Sergio diría eso de nos queríamos moriiiir". Mi madre y yo sólo nos miramos.

A la derecha un tío muy muy muy drogado bailando y saltando. El anfiteatro lleno hasta por las paredes. No sabría decir cuanta gente había.

Y una mezcla de violín, bajos tocados como un violín, violines tocados como bajos, xilófonos, batería, sonidos de contestador automático, de railes,... Y una voz tan suave.

Fue el concierto más bonito de mi vida. Sentí que todo había merecido la pena. El viaje, las prisas, el peaje, todo.

Diez minutos de aplausos. Y sale.

Y cuando no nos queríamos creer que se acababa, pero ya era real, suena Angel de MassiveAttack.

"Mira mamá, pensaba que el concierto de los que cantan esto había sido el más bonito. Pero no, este ha estado mejor".

"Ahora tenemos que volver al coche por caminos oscuros".
Afortunadamente, dos chicos fermosos tenían el coche aparcado cerca del mío.

"Para Alicante, ¿vamos bien?"

Sí. Y pongo a TheHollies. Mi madre se duerme. Y yo sé lo pesada que me voy a poner con este concierto.

2.30h. A casa con calambres en las piernas. Vaso de leche con canela y limón. Y a la cama.

Qué emoción.