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miércoles, julio 27, 2005

Yo nunca me había bañado en ninguna piscina que no fuera la mía o la de mis tíos. Bueno, y hace mucho tiempo en la de Natalia. Pero aquello me llegaba por la cintura. En fin, qué digo, si la mía te cubre justo por debajo de los pechos... El caso es que en el cumpleaños de Ernesto no sólo me bañé en la piscina, sino que lo hice en ropa interior. No me llevé el bikini para no tener la tentación de meterme, y mira. Tuve la tentación y lo cumplí.
Me metí porque entre Mamapato y Carmen me convencieron, y a mí me siguió Andrea. Mejor dicho, Andrea y sus gafas. Creo que fue el mejor momento de la noche, sí. Ese y cuando Andrea gritaba "África, que yo no estoy mal de la cabeza" cuando el decíamos que su sujetador estaba empapado en el bordillo de la piscina.
Después del baño vinieron una serie de catastróficas desdichas que mejor no recordar. Ahora, eso sí, de aquello hemos salido todos reforzados, creo. Como cuando SonGoku casi muere y se hace más fuerte. Sí, otra vez así.
Me acordé de lo que habían cambiado las cosas desde el cumpleaños del año pasado de Ernesto. Y me gustó pensar en que el año que viene lo volveré a pensar. De hecho se lo dije, "recuerda lo que te voy a decir. El año que viene te preguntaré cómo ha cambiado todo desde tu último cumpleaños y tú me dirás que todo ha sido genial". Se lo preguntaré.
Entre otras cosas vi al nuevo rico de Serge. Con camiseta nueva y Converse nuevas. Pero con sus gafas de poli malo. Y a Patri, esa nueva estrella de la moda. He tenido a uno a 200km y a la otra a 75km, y sin embargo he tardado lo mismo en volver a verlos. Casi un mes. Me gusta esa sensación de volver a verlos y sentir que en verdad la última vez que los viste fue ayer. Cuando los ves todos los días pasa al contrario, que el tiempo separados parece mayor.
Si estoy un mes sin verte, cuando te vuelvo a ver parece que no hayamos estado separados nunca. Cuando estoy viéndote todos los días, casi me fastidia tener que acostarme y no pasar ese tiempo contigo. Eso me pasa con las personas que quiero.
La mañana siguiente a la catástrofe, después de oir los ruidos nocturnos de la boca de Patri, tuvimos que recordarle a Andrea todo lo que había pasado. Ella no se acordaba de nada. Fuimos a rescatar a Carmen y Serge. Y aunque al principio tuvieran un aspecto de demacrados, desde que la policía llamase a Carmen para decirle que habían encontrado la cartera que le habían robado, todo fue bien. Nos vinimos los tres a casa a pegarnos un baño en la piscina, comimos un maravilloso pollo asado con LaysCampesinas y CocaCola. Y después de que durmieran la siesta y percatarnos de que la única via de vuelta a Albacete era un Altaria a las 20h, les descubrí el maravilloso helado de Philadelphia con fresas del Cañaveras.
Salí de la estación con esa sensación de haber vivido un fin de semana bastante absurdo pero completo, importante pero simple, maravilloso pero catastrófico. Y acababa ahí. En el momento en que me subía al coche y me ponía el CD que regalaba la Rockdelux. Cuando llegaba a casa y veía las fotos en mi cámara. Cuando veía la cama de mi hermano donde habían dormido la siesta vacía.
El lunes me compré LaMusiqueDePàrisDernière Vol.1 y Vol.2 en Fnac. Fui muy feliz. Crei que en España no la vendían. El martes me enteré de que el jueves van a poner una pantalla grande en SanJuan para apoyar a Héctor de OT. Un alumno me pidió que le chocara la mano porque le caía muy bien (¿me habré convertido en ·la amiga de los niños·?). Y hoy miércoles he hecho la compra en Carrefour, me han dado otro par de códigos mágicos de esos. He ido a ver a mi agente de seguros, un hombre muy hortera pero hombre anuncio al fin y al cabo. Y me voy a ver a Patri a Torrevieja con la tropa.
Mi tropa come Trapa.
Africa 4:27 p. m.
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