The blower's daughter

     

miércoles, septiembre 14, 2005

 
Vale. Estoy histérica.

Durante todo el verano he ido pensando en esas cosas que tenía que hacer antes de irme. Y no he hecho. No me ponía a hacerlas porque creí que me daría tiempo.

Y aquí estoy. Intentando poder escribir cartas y grabar CD. Que no se te olvide nada en la maleta, ni despedirte de nadie.

Lástima, que de muchos no me puedo despedir como quiero.

Vale. Júntale a esto que tengo la regla, y que esta mañana me han dicho que una revisión ginecológica en Navidad es imposible. Me planto otro año medicándome sin revisión alguna. Toma.

Y encima no he visto el video ese de Terelu todavía.

Vale. He aprobado Documentación gracias a los exámenes de otros años. Vamos. Que esos días en la universidad estudiando los podría haber empleado en otra cosa.

Pero yo sigo viendo películas y durmiendo siestas, no os vayáis a creer.

Y que teniendo en cuenta mi paso por aquí últimamente, ésta será probablemente mi última actualización desde España.

Media YO quiere irse. Media YO quiere quedarse. Y lo único que le impulsa a hacer lo primero es saber que le espera uno de los mejores años de su vida, superable sólo por aquel en que nazca mi primer hijo.

Y esas son mis expectativas, que como no se cumplan puedo sumirme en la más profundas y asquerosas de las depresiones.

Que digo yo que a mí me encanta el otoño. Y que aquí es bonito. Pero no hay parques. Y allí sí. Y que si aquí es bonito, allí será tan precioso como para hacerme llorar.



Por lo demás solo queda decir que os invito a todos y cada uno de vosotros a mi casa [cuando la tenga].

Y que parece que fue ayer cuando me lo pensaba... Si sí, si no. Si Bath, si Lisboa, si Southampton...

Southampton...

Pedro y yo prometemos que a partir de ahora no vamos a meter más la pata, que nos va a ir genial y que la próxima vez que entre aquí será para decir que soy feliz.